Pienso en ti

cuando la noche me palpita

y a lo lejos no oigo nada.

Estás en mí,

me curas

todas las veces necesarias.

Llegas los viernes de mi niñez

y los sábados noche de mi adolescencia.

Siempre llegas,

en todos los recuerdos.

Estás.

Silbas.

Cuidas.

Eres

analgésico cuando me duelo,

anestésico cuando me invento,

aséptico y biótico:

necesario.

Francisco

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