Los que se mueren solos

La guerra en Siria empezó hace casi 5 años y, en este tiempo, las imágenes de los informativos no han sido capaces de hacernos entender qué está ocurriendo allí. No lo han sabido explicar tan bien como lo del tercer grado de la Pantoja. O no hemos prestado la misma atención. ¿La primavera árabe acabó en guerra civil?, ¿son terroristas islámicos?, ¿quiénes son los buenos?, ¿dónde está Siria? Demasiadas preguntas cómo para poder discernir a unos inmigrantes de otros refugiados cuando llevan años llegando a las turísticas costas europeas y muriendo de igual forma.

Poca gente sabe que detrás de una parte de las que luchan en Siria se encuentra EE.UU y de la otra Rusia. Ellos son quienes pagan las armas, básicamente. Es probable que debido a los apoyos de las dos superpotencias se esté dilatando tanto en el tiempo esta guerra. Es la nueva geopolítica o pueden llamarlo petróleo. Y, claro, alrededor están los del EI matando a quien se les cruce y destruyendo cualquier maravilla de la antigüedad para conseguir unos minutos de publicidad en los medios internacionales.

En la actualidad, según la ONU, hay 22 países en guerra; pues detrás de todos, de una u otra forma, aparecen los EE.UU. y Rusia, en plan Guerra Fría trasnochada.

La guerra en Siria es, como son todas las guerras, un cruel y macabro disparate. Nosotros, cansados de tantas guerras en los mismos sitios, cambiamos de canal. Dejamos de mirar hacia ese lado y nos damos la vuelta, porque para un ratito que ponemos la tele al día ya está bien de tanta pena. Hemos seguido mirando hacia otro lado durante tanto tiempo que hemos conseguido dar una vuelta completa y, cuando nos hemos dado cuenta, nos hemos topado con la foto de Aylan, en el mismo sitio, sin que hubiera pasado nada, sólo tiempo.

Pues Aylan ya había nacido en un país en guerra y había sobrevivido a las balas y a los tanques. Era sólo un peón de la partida de ajedrez. Poderes matándose entre sí y asesinando a la gente que sólo padece, que son nadies. Porque si acabaran las guerras, ¿cuántos americanos irían al paro? ¿A quién se opondrían los rusos, los iraníes o los norcoreanos? Sólo es necesario un tablero y fichas: gente que se pueda matar bien porque, como decía Galeano, “cuestan menos que las balas que los matan”.

Y en medio está Europa que juega un papel esencial. Para que los del este y los del oeste puedan seguir jugando a matar sólo debe hacer una cosa: mirar hacia otro lado. Lo malo es cuando alguien sale del tablero y termina la partida en nuestras costas. Porque, entonces, ¿qué hacemos con tantas fichas? Pero eso no difiere mucho de lo que los demás hacemos: actuamos como perfectos europeos. Estamos dejando que los maten o que se mueran solos pero, ¿De Gea va al Madrid o no?

Estándar